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PORNOPARTO

Desde los lenguajes del grabado, el dibujo y la fotografía intervenida, la artista y activista argentina María Pichot ofrece un recorrido a través de su intenso trabajo en la problemática de la violencia obstétrica, desde los conceptos de cuño propio pornoparto y postpornoparto. Con curaduría de Kekena Corvalán, se encuentra activa la exposición  «Pornoparto», de María Pichot en el CC Paco Urondo  hasta la primera quincena de marzo. A no perdérsela!

 

PORNOPARTO

 

El cuerpo femenino en lo pornográfico se establece en un escenario donde predomina la deshumanización de la mujer como producto/objeto , posturas o posiciones sexualizadas en la dominación patriarcal que relata la violencia extrema ,siendo una  forma de explotación sexual y económica.

Del mismo modo , el parto desarrolla un escenario similar donde la mujer en posición de reposo/acostada es muy intervenida por la producción institucional y profesional de apurar los tiempos del nacimiento y se le provoca una distensión más brusca en el momento expulsivo para generar ganancias económicas a través del parto.

La atención médica ejercida desde los valores patriarcales y masculinos pertenece a un sistema heterosexual, falo céntrico, ambiguo, contradictorio y vulnerable[1] que  disciplina, corrige y violenta los tiempos del parto en un momento tan pleno como vulnerable de la vida sexual de la mujer o persona gestante privándola de su condición de sujeto de derecho para convertirla en objeto de prácticas de sujeción y maltratos tanto físicos como psicológicos que tienden a limitar su voluntad, su movimiento, en suma su libertad, exponiendo sus genitales inclusive a terceros, en algunas instituciones públicas e inmovilizándola para hacer, a la manera del poder, lo que la mujer podría hacer por sí misma.

 

[1] “El dedo en el porno” Laura Milano, pag.31 edit. Madreselva agosto 2021

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Ella// María Pichot. Se desempeña entre el arte, el trabajo corporal y la participación ciudadana en las políticas públicas. Traductora Pública (USAL) y egresada UNA en Técnicas Corporales. El lenguaje del movimiento le permitió tomar contacto con la realidad corporal del embarazo y la complejidad del género. Su interés por la comunicación y el cuerpo fue migrando a campos de expresión artística. Desde ahí abordó la problemática de la Violencia Obstétrica para hacerla visible a partir de su militancia estética política en el tema. Es autora de El recetario de la violencia obstétrica (Madreselva) y Bombones Surtidos, notas de arte contemporáneo (Editorial Redtesoras).