Nostalgia del futuro

Nostalgia del futuro (anecdotario)

Por Noe vera*

Vamos a darle rienda suelta a esta guirnalda: ¿si no lo escribo no pasa? ¿si no lo escribo no pasó? ¿si no lo escribo se borra?
Bailoteo con la cinta hacia arriba, de izquierda a derecha, corto el aire y si dejara estela, quedaría un dibujo espumoso en color blanco de alguna inicial. La Hache de tu nombre: Hijx
No voy a ahorcarme con la cinta de preguntas, con cotillón , la cosa es simple:
Pasó, sí. Pero si no lo escribo estoy segura: dejará de pasar, habrá pasado una vez y luego, en relación de dependencia injusta con la soberana, mi memoria, irá directo al éter de la papelera.
Lo sé porque cada vez que recorro blogs, galerías de fotos, entradas de flickrs viejos donde ellos son bebés es todo sorpresa, dato nuevo, ajenidad aunque todavía seamos ellos.
El tiempo vuela qué notición pero crucemos el cielo con mensajes de avioneta.
Un hic et nunc seguido de otro

 

Gracias por la inocencia

1) Gracias por la inocencia
Luz hizo una O con la boca y con los ojos cuando vio el manchón de vino expandido sobre la hoja en mi cuaderno de apuntes. Un violeta penetrante inesperado anulando lo escrito. Una O que en su cara de sorpresa preocupada se hace lugar en mi mente y me río sola en la calle con esa O que duplica la mancha que yo nunca habría notado si sus ojos no se hubieran fijado en ella.

2) Derecho a la ciudad
Teo llama con voz alta a la hermana cuando bajamos del subte y para salir de la estación debemos cruzar los molinetes: luz, vení! acá es gratis! Feliz de poder pasar sin tener que agacharse o corriendo, como se aprende a hacer para no pagar pase. Los pasajeros se ríen, yo también reprimiendo un poco la vergüenza inmanejable de ser su madre y dejar al descubierto semejante educación.

3) Escrito en el cuerpo
Le conté que me iba a hacer uno, por primera vez. Alzó las cejas y con esa sonrisa parecida a la ironía; me alejó con el brazo y me dijo tres cosas, en seguidilla: -uno de verdad? ni se te ocurra!- para qué?- Después un poco se fascinó, con la idea, tibiamente, de compromiso. Al fin llegó la noche en que entré a casa con mi handpoke: un corazón en el antebrazo, se supone que a los dos les cayó un poco simpático, que lo adoptarán. Tiene un ojo en el centro y rayos auráticos que para ellos deben ser como pelos parados. Un día después, paso a buscarlos por la escuela y en el antebrazo de mi bebé de cuarto, un dibujo hecho con marcador en el mismo rincón epidérmico que el mío, idéntico al mío, me hace el homenaje que en la vida me esperé.

4) Placeres terrenos
Entra Teo a la plena oscuridad de mi cuarto, es muy tarde, acaban de llegar de su fin de semana fuera de casa:
-Qué hacías, má? Acercándose a la luz de mi pantalla
-Miraba una serie
-Ah (con cara de pregunta) Yo pensé que vos no hacías esas cosas.

5) Diagnóstico rápido
-por qué siempre la bañera llena de pelos? De quién son?
– Seguro míos, teo, perdón!
-y por qué te los  sacás y los dejas acá!!? (nervioso)
– no me los saco! en todo caso, se me caen
– por qué se te caen? Qué te pasa? Tenés Cáncer?

6) In crescendo
– buenas noches hermosa, te amo.
– buenas noches, má. Te amo. Te amo mal, te amo pésimo. Te amo que no lo soporto.

7) Competencia y Actuación
-má, por qué no puede ser al revés? Los niños deberían poder dar besos en la boca a las mamás y los novios no. No es justo, así es como que los hijos a las madres las queremos menos….

 

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Noe Vera nació en Buenos Aires en 1980. Publicó los libros Discontínuos (Editorial La propia cartonera, Montevideo, Uruguay), Colecho, por Ediciones El ojo del  Mármol y Captcha por  Ediciones Vox. También tiene una plaqueta Nosotros quiere decir un montón de cosas (Color Pastel) y el e-pub Cuatro Paredes que puede descargarse de www.determinadorumor.com.ar.  Forma parte del colectivo literario mutante Máquina de Lavar y/o Persons.